Administración | De la inspiración a la acción, un clima de época también en el país
Charlas motivacionales, transdisciplina, síntesis entre hacer y saber: el título de grado convive con otros aprendizajes.
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Posted by jimoreno in administración orientada marketing

De la inspiración a la acción, un clima de época también en el país

Charlas motivacionales, transdisciplina, síntesis entre hacer y saber: el título de grado convive con otros aprendizajes.
Decenas de jornadas TEDx en cinco años, laboratorios digitales, maker spaces y un sinfín de iniciativas que se proponen potenciar las ideas? Es claro que, en la Argentina actual, la universidad y los centros de educación más o menos formal también dejaron de ser los únicos espacios posibles para la generación, circulación y difusión del conocimiento.

Hasta el momento, claro está, nada equipara a un título universitario en materia de prestigio, capital social y oportunidades. Sin embargo, el lenguaje vertiginoso de las propuestas que hoy amplían el panorama promete revolucionarlo todo.

El universo es tan ancho como dinámico y abarca diferentes formatos. Desde charlas inspiracionales e iniciativas que promueven el aprendizaje a la medida de cada uno hasta espacios en los que se arriba a nuevos saberes a partir de la síntesis entre el pensar y el hacer. En todos los casos, inspirarse es el mandato; emprender, el verbo, y crear, la meta.

Podría decirse que la fisonomía del fenómeno local está bastante a tono con la tendencia global: aquí también la interdisciplina, el hacer abordado como experiencia necesaria para el aprendizaje, así como una concepción nada utilitarista de la formación personal son principios que rigen esta nueva era.

¿Cómo se interrelacionan los signos de esta nueva época con el entramado preexistente en materia educativa? Tal vez sin quererlo, todos estos nuevos exponentes complementan, cuestionan y hasta desafían a los procesos de aprendizaje tal y como los conocemos.

“Yo creo que estos espacios complementan la formación en la universidad u otros espacios de educación formal. Pero que, al mismo tiempo, los desafían a renovarse, a integrar nuevos modos de enseñar y de acercar a los alumnos al conocimiento. Es un círculo virtuoso que está empezando a darse cada vez con más intensidad. Por ejemplo, yo doy clase de ciencias en la universidad, y poder usar charlas TED como parte de una clase teórica me permite acercar a los alumnos por un ratito a los protagonistas de la construcción de las ideas que les cuento y escuchar sus historias de primera mano.” Quien habla es Melina Furman, profesora de la Escuela de Educación de la Universidad de San Andrés y miembro del grupo fundador de TEDxRiodelaPlata que, el miércoles último, organizó en Tecnópolis la jornada de charlas más grande del mundo, con cerca de 10.000 asistentes. Desde la primera TEDx en el país, en 2009, los eventos organizados en diferentes puntos del mapa que replican el formato ya superan los 80.

Furman es también cofundadora de “El Mundo de las Ideas”, otro de los puntos neurálgicos dentro de este nuevo ecosistema. “«El Mundo de las Ideas» es un curso de cinco meses que empezamos hace 3 años con Gerry Garbulsky, inspirados en el espíritu de los eventos TED y TEDx. Encontrábamos que al final de esos eventos los participantes salían no sólo inspirados por el bombardeo de ideas que escuchaban, sino con muchas ganas de llevar adelante ideas propias. Lo pensamos como un espacio para gente que ya atravesó una primera etapa de formación profesional y que quiere volver a encender la chispa, darle una vuelta a lo que viene haciendo o simplemente crear un proyecto nuevo”, explica la especialista.

En un mundo que ha demostrado con creces que la innovación es capaz de motorizar emprendimientos exitosos (de Google y Facebook a Mercado Libre), hoy la premisa parece ser apuntar a la conciencia social y la vida comunitaria.

CRUCE DE SABERES

También a la hora de idear y crear, los ingredientes son los mismos, pero la receta parece ser otra. Del modelo de las ideas disruptivas guardadas bajo siete llaves se está virando hacia procesos creativos que surgen de la interacción colectiva y el cruce de saberes y conocimientos.

Este tipo de dinámicas -enriquecidas incluso con la posibilidad de generar prototipos cuando las ideas pueden llevarse al plano concreto- se dan cita en laboratorios como Garage Lab, NETI (siglas de “No todo está inventado”) o Wazzabi, también denominados “maker spaces”: espacios para la resolución de problemas y la experimentación a partir de la convergencia entre átomos, bits, genes y neuronas.

“Sin duda los ecosistemas de innovación están entrando en una nueva dinámica global y las instituciones más tradicionales, junto con los grupos más informales, están inmersos en ella. Esta nueva dinámica acelera los procesos que van desde la ideación hasta la realización inicial de esas ideas. Hoy lo que es innovador no es sólo lo que se inventa, sino la forma en que se llega a ese invento”, reflexiona Darío Wainer, de Garage Lab.

Denise Abulafia, directora del sitio web Educatina, plataforma que ofrece una enorme variedad de cursos online, reconoce que la mejor forma de aprender es haciendo. Y que la máxima aplica a todos los órdenes de la vida: “La mejor manera de aprender a tener una empresa es teniéndola”, dice. Y asegura que el sistema también se ocupa de acercar las herramientas para todo aquel que posea la suficiente flexibilidad y ánimo para ser un aprendiz de por vida. “Estamos ante una especie de salad bar de oportunidades; sólo es necesario tener mucha vocación y deseos de aprender”, agrega.

¿Cuál debería ser el rol de los espacios de formación más o menos formales? Abulafia es categórica: es responsabilidad de los educadores formales transformar a los alumnos en aprendices dispuestos a continuar absorbiendo conocimiento aún después de transcurrido el período de formación.

Bastante de esta atmósfera de formación permanente se respira en el Instituto Baikal, definido por Emiliano Chamorro, su fundador, como un espacio de intercambio de ideas. “El instituto está formado por un grupo heterogéneo, compuesto por artistas, científicos, emprendedores, filósofos, inversores, y comenzó como un espacio de investigación conjunta de diversos temas: ciencia y tecnología, pero también arte, filosofía, economía y finanzas”, explica Chamorro.

En Baikal el tiempo puede transcurrir discutiendo sobre una determinada temática, escuchando la exposición de algún experto, leyendo los grandes libros de la historia de la humanidad o intercambiando las novedades que van surgiendo en las principales revistas del mundo. Los frutos de tremenda diversidad de inquietudes pueden apreciarse en el blog del instituto o en los dos libros que ya han publicado (tienen otros dos en proceso), vías de difusión del quehacer de sus integrantes.

“No buscamos el conocimiento con sentido utilitarista -explica Chamorro-. No estamos en carrera para conseguir un título que nos habilite a conseguir un trabajo, sino que investigamos en función de nuestras verdaderas inquietudes.”

Habla de su experiencia. Pero sus palabras sintetizan a la perfección la filosofía de los nuevos tiempos.

Fuente: La nación

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